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RESÚMENES


COLEGIO DE POSTGRADUADOS
INSTITUTO DE FITOSANIDAD


AVANCES EN LA INVESTIGACIÓN 1999


DINÁMICA SUCESIONAL DE LOS VIRUS PRESENTES EN JITOMATE (Lycopersicon esculentum Mill.) EN METZTITLÁN, HIDALGO

SUCCESSIONAL DYNAMICS OF VIRUSES IN THE TOMATO (Lycopersicon esculentum Mill.) CROP IN METZTITLAN, HIDALGO

Ramón Rubio Cortés, Pilar Rodríguez Guzmán2, Rodolfo de la Torre Almaraz3 y Héctor González-Hernández4

Palabras clave: Jitomate, insectos vectores, virus, sucesión, dinámica poblacional, epidemiología.

INTRODUCCIÓN

El jitomate se siembra en prácticamente todos los estados de la República Mexicana, ya que es la principal hortaliza que se produce y exporta (UNPH, 1990). Para entender cómo se comporta una epidemia viral, es necesario determinar la dinámica de las plantas infectadas en el tiempo y el espacio, así como considerar la dinámica de población de los insectos vectores que trasmiten a los virus y la relación entre el vector y la dinámica de la enfermedad (Madden et al., 1990). Asimismo, es necesario determinar la presencia y sucesión de los virus durante el ciclo del cultivo y a través de las estaciones del año, con el propósito de efectuar un mejor manejo de las epidemias virales, principalmente en zonas hortícolas, donde es común tener más de un cultivo hospedante de los virus. Los objetivos de este trabajo fueron determinar la sucesión y el comportamiento temporal y espacial de los virus fitopatógenos presentes en el cultivo de jitomate.

MATERIALES Y MÉTODOS

En noviembre de 1998 se tomaron 200 muestras de jitomate en parcelas comerciales de Metztitlán, Hgo., para determinar los virus presentes en la zona. Estas muestras fueron analizadas mediante la prueba serológica DAS-ELISA con los antisueros: TSWV, TEV, CMV, ToMV, AMV y geminivirus. Posteriormente se establecieron tres experimentos en parcelas de jitomate, en diferentes épocas de 1999, de las cuales se muestrearon 208 plantas dos veces por semana. Estas muestras se seleccionaron por síntomas en cada fecha de muestreo, procesándose por DAS-ELISA. En el primer experimento, al inicio de la primavera se utilizaron 9 antisueros (ToMV, CMV, TSWV, AMV, TEV,TMV, TRSV, PVY y geminivirus) y se analizaron 93 muestras; en el segundo experimento, de verano, se utilizaron 7 antisueros (ToMV, TSWV, AMV, TEV, TMV, TRSV y PVY) con 172 muestras analizadas; y en el tercer experimento, del ciclo verano-otoño, se analizaron 455 muestras con 5 antisueros (CMV, TMV, TSWV, TRSV y geminivirus). Cada una de las muestras seleccionadas en los diferentes muestreos se procesaron con cada uno de los antisueros correspondientes. Por otra parte, se hizo un monitoreo de insectos vectores en cada experimento para lo cual se utilizaron trampas pegajosas de color amarillo para mosquita blanca y áfidos, y de color azul para trips; estas poblaciones se muestrearon una o dos veces por semana. Para no inducir alteraciones en las poblaciones de insectos, se decidió no aplicar ningún insecticida, pero sí se realizaron todas las actividades culturales necesarias para el desarrollo adecuado del cultivo.

AVANCES

Se encontró que en cada época hubo diferentes virus predominantes; en invierno predominaron los geminivirus y ToMV; en primavera TEV, TMV, CMV y TRSV; en verano TMV, TRSV y PVY; y a fines del verano CMV, TMV y geminivirus (figura 1). Aún cuando se utilizaron hasta nueve diferentes antisueros, hubo muestras que, a pesar de mostrar síntomas de virosis, no reaccionaron con ninguno de éstos. De los 9 antisueros probados en total a lo largo del experimento, todos dieron reacción positiva en uno u otro de los ciclos del cultivo, pero con diferente frecuencia. La fluctuación poblacional de insectos mostró que todos ellos disminuyeron drásticamente a partir de la época de lluvias (verano) (figura 3), pero la incidencia de la enfermedad no cambió en gran medida, lo cual puede indicar que la eficiencia de transmisión es muy alta. En primavera, la enfermedad se desarrolló más rápido (r=0.19), y en sólo 33 días después del trasplante (ddt) se alcanzó el 100% de incidencia; en verano, el 100% se alcanzó a los 40 ddt (r=0.097), y en verano-otoño a los 43 ddt (0.095) (figura 2). En el jitomate el periodo vegetativo fluctúa de 55 a 65 días después de la siembra; la epidemia del primer experimento llegó a su máximo durante la etapa vegetativa, mientras que en los otros dos experimentos, algunas plantas llegaron a floración sin mostrar síntomas. No se observó que, los áfidos presentes colonizaran las plantas de jitomate; sólo se encontraron individuos migratorios. Los resultados anteriores sugieren que para reducir los riesgos de infección y daño en el cultivo, se debe seleccionar una época de siembra en la cual las poblaciones de vectores sean bajas y probablemente el inóculo viral sea más bajo. Aunque esta sugerencia puede ser válida desde el punto de vista agronómico, quizá no lo sea desde el punto de vista de la oferta y la demanda del producto en el mercado. En este trabajo no se pudo evaluar la producción por diversos problemas de campo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LITERATURA CITADA

UNPH. 1990. Programación de siembras y perspectivas de exportación de tomate, temporada

1990-91. Unión Nacional de Organismos Productores de Hortalizas. Culiacán, Sin. México.

Maden, L. V.; Raccah, B. y T. P. 1990. Modeling plant disease increase as a function of vector numbers:

nonpersitent viruses. Research Population Ecology 32, 47-65.